11 de diciembre de 2009

Obama defiende la guerra justa

Medalla y diploma

El presidente de EE UU recibe el Nobel de la Paz en Oslo admitiendo que sus "logros son pequeños" para merecerlo

por: YOLANDA MONGE

Barack Obama ha entrado hoy en un distinguido y exclusivo Olimpo con la pronunciación de un discurso que buscaba hacer congruente la paradoja de ser un presidente en guerra que lucha por la paz. El mandatario de Estados Unidos, más Obama que nunca -si esto puede seguir siendo posible, y parece que lo es-, ha defendido en Oslo la idea de la "guerra justa" y para ello se remontó a la noche de los tiempos. "La guerra, en una forma u otra, apareció con el primer hombre", ha dicho Obama, que se definió "humilde y agradecido" por el galardón que se le entregaba.

El presidente de EEUU, Barack Obama, defendió hoy la necesidad de que, en algunas ocasiones, haya que ir a la guerra para poder mantener la paz, en su discurso al aceptar el premio Nobel de la Paz en una ceremonia en el Auditorio Municipal de Oslo. -

Sabía Obama que las palabras que pronunciase hoy durante la concesión del Premio Nobel de la Paz no podían obviar la incongruencia de que se premiaba los intentos pacifistas de un hombre que, como comandante en jefe del Ejército más poderoso del mundo, acababa de ordenar -apenas hace diez días- el envío de 30.000 soldados más a la guerra de Afganistán. Eso sí, ha recordado a los presentes que Noruega también tiene soldados en suelo afgano. Y haciendo de la necesidad virtud, el presidente ha comenzado por decir que "habrá momentos en los que nuestras naciones -actuando por separado o en concierto- encontrarán el uso de la fuerza, no sólo necesario, sino moralmente justificado".

Pero no hay gloria en la guerra. "No importa cuán justificada esté, la guerra siempre es una promesa de tragedia humana", ha apuntado. "Estamos en guerra y soy responsable del despliegue de miles de jóvenes americanos para luchar en una tierra lejana", ha proclamado solemne Obama. "Algunos matarán. Otros morirán", ha dicho. "Porque no nos confundamos: el mal existe en el mundo", ha alertado el mandatario ante quienes defienden un pacifismo negligente renunciando al deber de todo gobernante de defender a su país y a sus compatriotas.

No nos engañemos, vino a decir el presidente. "Un movimiento no violento no hubiera podido frenar al Ejército de Hitler. Ninguna negociación puede convencer a los líderes de Al Qaeda para que entreguen sus armas", ha declarado Obama. Asegurando que afrontaba "el mundo tal y como es", el presidente ha dicho que afirmar que "la fuerza a veces es necesaria no es una llamada al cinismo, sino admitir la historia y las imperfecciones del hombre y los límites de la razón".

Bajo la fanfarria de las trompetas, entre pompa y ceremonia, atravesando una alfombra roja y arropado por los aplausos de los más de 1.000 asistentes al acto -encabezados por los reyes de Noruega-, el 44º presidente de Estados Unidos ultimó su emotivo y brillante discurso durante las más de siete horas de viaje a bordo del Air Force One que le trajo desde Washington a la capital de la fría y nevada Noruega.

Los 36 minutos durante los que se pronunciaron 4.000 palabras en Oslo pueden quedar para la historia como el legado político de Obama. En el doble del tiempo que empleó durante su discurso de toma de posesión, el pasado enero, quedó recogida la visión del mundo de un hombre que bebe de muchas fuentes -citó a Ronald Reagan, Martin Luther King, Lech Walesa y al papa Juan Pablo II- y cuyo mensaje intelectual es complejo, como la lectura de su discurso prueba.

Pero hasta en las guerras -o precisamente en ellas- se hacen necesarias unas normas de conducta. Y conllevan sacrificios. Obama abogó por esas reglas y ha declarado: "[Esas pautas] nos hace diferentes de aquellos a quienes combatimos". "Por esta razón he prohibido la tortura. Por esta razón he ordenado el cierre de Guantánamo". A continuación, Obama ha pronunciado la primera frase -sólo hubo otra y tenía más que ver con la poesía que con los contenidos- que provocó el cerrado aplauso del público: "Estamos perdidos cuando no respetamos los ideales por los que decimos que luchamos". En cuanto a los sacrificios, el mandatario estadounidense quiso recordar que EE UU ha ayudado a construir la paz mundial y la seguridad global durante más de seis décadas, según ha dicho: "con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas". "América nunca ha luchado contra una democracia", ha argumentado Obama.

El sueño de un mundo libre de armas nucleares está en el ideario del presidente demócrata. Como lo está también que no todas las guerras son iguales. Obama ha hecho una denuncia expresa de las guerras desencadenadas en nombre de la religión. "Ninguna guerra santa puede jamás ser una guerra justa", ha proclamado Obama ante los presentes, que ya al final de su discurso estaban francamente entregados al encanto de la oratoria del premiado, a pesar de la polémica que esta distinción ha levantado.

"Soy consciente de la considerable controversia que vuestra generosa decisión ha generado", ha dicho el presidente de EE UU, el cuarto que recibe el Nobel de la Paz. "Comparado con algunos de los gigantes de la historia que han recibido este premio -Luther King o Mandela- mis logros son mínimos", ha admitido con humildad Obama.

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